El 17 de octubre de 1985 se cumplían cien años desde la aparición del primer tranvía de tracción animal en Zaragoza, hecho que tuvo lugar en coincidencia con la II Exposición Aragonesa de Productos de la Agricultura, de la Industria y de las Artes. En 1902 se electrificó la línea de Torrero y se inició un proceso de expansión de la red que, en forma radial, convergía en lo que actualmente es la plaza de España. Con diferente duración llegaron a existir hasta diecisiete líneas principales, que jugaron un papel de primera magnitud en el desarrollo económico de la ciudad y en la configuración de su desarrollo urbanístico. Los tranvías representaron un elemento notable del paisaje urbano y alimentaron durante décadas una estética de la ciudad que todavía recuerdan numerosos zaragozanos. Eliminados por una política en que pretendía favorecer el crecimiento del parque automovilístico, hicieron su último viaje el 23 de enero de 1976, con el cierre de la última línea superviviente: la de Parque-San José.