Más de 2.500 coches aparcados en los garajes, unos 4.000 conductores más de lo normal en el cuarto cinturón y 2.000 usuarios extra en las distintas líneas de autobús urbano. Estas son, a juicio de los técnicos de Movilidad Urbana del Ayuntamiento de Zaragoza, algunas de las claves que han permitido evitar el colapso del tráfico en la capital aragonesa tras los cortes de tráfico provocados por las obras del tranvía.
Además, decenas de vecinos de los barrios del sur y trabajadores del hospital Miguel Servet o los 35 colegios de la zona han escogido la bicicleta o caminar para llegar a sus destinos en el eje afectado por las obras entre Valdespatera y Gran Vía.
Antes del comienzo de los trabajos en la vía pública, unos 25.000 coches atravesaban cada día el eje Vía Ibérica-Isabel la Católica. Ahora, aproximadamente el 10% se queda aparcado sin salir por el temor de sus dueños a los embotellamientos y los atascos.
Desde hace dos días, el cuarto cinturón --Z-40-- registra también una mayor intensidad de tráfico, calculada en unos 4.000 vehículos más. Habitualmente, esta vía de circunvalación de la ciudad es utilizada por 10.000 coches que, desde el lunes, son más de 14.000. No se ha registrado, sin embargo, un crecimiento significativo de la densidad del tránsito en el tercer cinturón. Los mayores flujos de tráfico se registran en las calles La Vía y Embarcadero, en Casablanca; Asín y Palacios, Hernán Cortés y Puerta del Carmen.
SEMÁFOROS Los ajustes efectuados en los ciclos semafóricos de los puntos más conflictivos desde el punto de vista de la movilidad agilizaron ayer la circulación en zonas como Asín y Palacios o la confluencia del tercer cinturón con la avenida Gómez Laguna. Además, es vital el trabajo del centenar de agentes de la Policía Local que desde las 7.00 de la mañana hasta las 22.00 de la noche barre a los coches aparcados en doble fila y agiliza la circulación en los cruces más conflictivos. En calles como Cortes de Aragón o Hernán Cortés, los agentes agotaron sus boletines de multas. Nunca antes se había circulado con tanta fluidez por estas calles, habitualmente pobladas de coches en doble fila.
PUNTOS NEGROS A pesar de la aparente normalidad del tráfico, los problemas se concentran en algunas de las calles por las que han sido desviadas las líneas de autobús urbano. Así, en Embarcadero y La Vía la circulación es intensa en los momentos de entrada y salida de los colegios de la zona. También hay retrasos en los desplazamientos a primera hora en la confluencia de Gómez Laguna con el tercer cinturón y en la zona de San Juan Bosco, frente al Clínico, pero poco más graves de lo habitual.
Circular por Gran Vía y Fernando el Católico en sentido salida de la ciudad tiene algo de fantasmagórico. Apenas hay coches durante todo el día y los viandantes tienen la sensación de caminar por una arboleda o una zona verde más que por una gran avenida. Solo el repiqueteo de las excavadoras estropea el encanto.
AJUSTES EN BUSES TUZSA decidió ayer ajustar los horarios de varias líneas de autobús que habían sido desviadas el lunes para garantizar el cumplimiento de las frecuencias y atender demandas de los vecinos. Así, la línea 41 adelanta su primera salida de Montecanal a las 6.10 de la mañana --hasta ahora lo hacía a las 7.30--. También amplía su horario la línea 141. Desde la plaza Emperador Carlos V, el primer bus saldrá a las 5.35 --55 minutos antes-- y desde Rosales de Canal a las 6.50 --50 minutos antes--. También la línea C3 de Valdespartera se ha reforzado con un coche más entre las 7.00 y las 9.00 de la mañana para rebajar su frecuencia de 15 a 11 minutos. Por último, la línea N1 pasa de uno a dos buses y aumenta el tiempo de recorrido de 45 a 60 minutos, reduciendo la frecuencia de 45 a 30 minutos. Fuentes municipales explicaron que continuarán los ajustes en los buses de TUZSA si se comprueba que aumenta el número de usuarios. La lanzadera C6 tampoco logró ayer mucho éxito de viajeros, mientras que los clientes se quejaron de los retrasos de líneas como la 42.
Fuente: El Periódico de Aragón (M.V.)