Todos los autónomos que tenemos una puerta abierta al público sabemos que decir “Hay obras en la calle” es algo así como nuestra peor pesadilla. Y qué decir, por ejemplo, de los repartidores, de los contratiempos que las obras siempre provocan. Pero hay momentos en los que el beneficio futuro debe superar el miedo al presente. Y éste es el caso.
Parece que, por fin, después de imitar durante décadas el modelo americano de ciudad, deshumanizada y dependiente del coche privado, se imponen ideas renovadoras, que llegan de la mano de gobernantes que apuestan por recuperar la ciudad para las personas. Pienso que la llegada del tranvía es, en este sentido, una gran noticia.
Queremos recuperar el ritmo de vida pausado que ya hemos olvidado. Queremos a gente paseando tranquila por nuestras aceras, sin prisa, habiendo dejado su coche en casa pero con ganas de pararse ante los escaparates... Queremos vida en nuestras calles, conocer a nuestros vecinos y recuperar ese talante mediterráneo que nos definía y que, por cierto, hacía que las “crisis” fueran menos tremendas.
Ya sé que, mientras duran las obras, las cajas se resienten. No olvido la frase: “Calles en obras o calles mojadas, cajones vacíos”. Pero, en este caso, quiero lanzar un mensaje de optimismo, un mensaje de futuro: aprovechemos las obras para poner “guapos” nuestros comercios; preparemos nuestros escaparates, que son nuestra cara, para cuando el tranvía pase por su lado y los ciudadanos paseen por su entorno.
Tenemos la tranquilidad de contar con gente en el Ayuntamiento que es plenamente consciente de la situación y del momento que vivimos, gente dispuesta a ayudarnos y a mantener un diálogo con nosotros para saber de nuestras necesidades, para ayudarnos a cubrirlas.
En realidad, sólo quiero dar las gracias y mandar un mensaje de tranquilidad: Gracias a vosotros, sufridos comerciantes, repartidores, taxistas, profesionales, gracias, pequeños autónomos, que sabéis apostar por el futuro de vuestras calles, aunque muchas veces no lo sepan ni los propios vecinos. El esfuerzo, seguro, no será en vano. ¿O acaso no merece la pena trabajar por una ciudad viva, humana y sostenible?
Ángeles Pelegay Camerano,Secretaria ejecutiva del sector del Comercio de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autonómicos (UPTA)
Fuente: Heraldo de Aragón (artículo publicado el 26 de octubre) |